La responsabilidad hacia los líderes espirituales
Introducción
El liderazgo es un tema de lo más importante cuando pensamos en la iglesia. Es popular el dicho que dice, “todo se edifica o se derrumba según sea el liderazgo” (Rick Warren, Liderazgo con propósito, 2005). Cualquier cosa que importe o que se desee lograr necesitará a las personas correctas al frente para dirigir el camino hacia el logro de las metas que se desean alcanzar. Una iglesia con capacidad para atraer a más personas a los pies de Cristo necesita un liderazgo espiritual que dirija con integridad al pueblo de Dios. Pero una iglesia atrayente refleja una sana interacción entre sus lideres y sus seguidores. ¿Qué elementos esenciales necesitamos comprender para ser una iglesia donde sus líderes interactúan sanamente entre sí y entre sus dirigidos?
I. La iglesia elige personas de comprobada integridad como sus líderes (1 Tim. 3:1-7).
A. El oficio del liderazgo espiritual es una elección digna (vr. 1)
El término usado aquí es “episcopado” (ἐπισκοπῆς), de donde viene “obispo”. Es uno de los varios términos que se usan en el NT para referirse a los líderes de la iglesia. La connotación de este término es básicamente la de un “supervisor”, “guardián” o “vigilante” (Tuggy, LGENT). Se puede ver que ya temprano se entendía el liderazgo de la iglesia como un oficio: el cargo u oficio de obispo o supervisor de la iglesia. Quizá la mejor manera de entenderlo en este texto es “supervisión”, el cargo o puesto de supervisor (BDAG). En el cristianismo primitivo, el episkopos funcionaba como un supervisor administrativo de la comunidad o como un guardián de la tradición apostólica1.
“Aspira” (“anhela”, RV60): ¡Había personas que anhelaban ser líderes de la iglesia! ¿Qué para ahora?
“buena obra desea”: es la calificación que Pablo le da a esta aspiración. “Bueno” (καλοῦ) se refiere a todo lo positivo: Bueno, correcto, propio, conveniente, mejor, honrado, honesto, hermoso, precioso, fino (Tuggy) ¡Elegir el ministerio, anhelar dedicarse al servicio de la iglesia para dirigirla es un asunto de mucho honor y dignidad!
B. La expectativa para el líder espiritual es su comprobada integridad (vrs. 2-7)
(Leer vrs. 2-7 de manera ligera y dar un momento para considerarlo). Se mencionan 15 cualidades o requisitos. Esto refuerza lo digno del cargo, pero también el alto y delicado privilegio que supone.
Son más de carácter, no tanto de habilidades. ¡“Apto para enseñar” es la única de habilidad! (Dicen Mangum y Brown: Las instrucciones en 1 Timoteo 3:1–13 se centran en el carácter del líder, no en los deberes específicos del cargo de supervisor o diácono.2 Las cualidades esenciales de carácter son las mismas para estos cargos: un líder debe tener un carácter irreprochable y no estar asociado con comportamientos que reflejen mal juicio o afecten el dominio propio (como mal temperamento, violencia, avaricia o adicción).3
Aplicaciones: 1) No deberíamos considerar 1 Timoteo 3:1–13 como un pasaje que solo se aplica a aquellos que aspiran a posiciones oficiales de liderazgo en la iglesia. Las calificaciones para supervisores y diáconos o diaconisas enfatizan ideales para el carácter cristiano, no una descripción de trabajo relevante solo para líderes4. Pero, Cuando estás o buscas estar en una posición de liderazgo, vivir ese ideal ético es esencial para un ministerio efectivo en el cuerpo de Cristo.5 2) ¡Cuánto necesitamos que nuevos creyentes tengan esta aspiración al liderazgo de la iglesia! Pareciera que ha llegado a ser un camino poco deseado en la iglesia. Pero servir a Dios como líderes, como pastores, pero también simplemente como líderes. ¡Es una obra digna, dice este texto! Es una digna responsabilidad porque es la obra de Dios, él merece nuestro mejor servicio posible (no es una transacción con él, es por gratitud y reconocimiento de la dignidad de Dios y la importancia del trabajo de Dios.
Pero, ¿en qué consiste este digno e importantísimo y necesario trabajo? Notemos en 2º lugar…
II. La iglesia entiende que los líderes están para capacitar a los creyentes (Ef. 4:11-13)
A. Jesús da a personas capacitas como regalos para la iglesia (vr. 11): los apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros, debemos entenderlos aquí, no como oficios (los oficios en los primeros días de la iglesia fueron: obispos/ancianos y diáconos, referidos a las mismas personas en NT, Ti. 1:5 y 7; Hch. 20:17 y 28), sino como personas dotadas con estas habilidades: “dones para la iglesia”. Estos son mencionados aquí por su relevancia para propiciar la unidad de la iglesia (que es el tema en este párrafo). Un oficio se ocupa por nombramiento o elección, en tanto que los dones son otorgados por Dios. 6 Veamos de paso los que se mencionan aquí:
1. “Apóstol” (ἀποστόλους): es uno de los términos más difíciles, porque se aplica, al parecer de más de una manera en el NT. Pero en su uso más general se diría que: “se refiere principalmente a un equipo de creyentes especialmente dotados que funcionan como enviados de Dios y encargados de proclamar el evangelio.7 “Un grupo de altamente horados creyentes con una función especial como enviados de Dios, no estrictamente limitado” (BDAG). Hay evidencia, sin embargo, que a veces se usó estrictamente para los 12, Pablo y prob. Bernabé (Ef. 2:20; 1 Cor. 9:1-6).
“Profetas” (προφήτας): “Esta palabra se refiere a alguien que está especialmente dotado o habilitado para recibir y entregar la revelación directa de la voluntad de Dios… En un sentido general, para aquellos que comunican un mensaje divino.8
2. “Evangelista” (εὐαγγελιστάς): “Usado solo tres veces en el nt, esta palabra se refiere a alguien que es un proclamador dotado del mensaje del evangelio. Pablo usa este término en Efesios para describir un cargo o rol particular en la Iglesia (Ef 4:11). Uno de los dones de Cristo para su Iglesia fue personas que pudieran articular el mensaje del evangelio para edificar el cuerpo.9
3. “Pastores” (ποιμένας): Es una metáfora prestada del AT, donde a Dios y a los reyes se les llama así. “La metáfora adquiere un significado especial en el NT ya que Jesús se refiere a sí mismo como el buen pastor (Jn 10:11–18) y encarga a otros el cuidado de su “rebaño” (discípulos) como Él lo hizo (Jn 21:15–17; Hch 20:28; 1Pe 5:2)10
4. “Maestros” (διδασκάλους): En relación con la Iglesia, este término se refiere a individuos dotados en el cuerpo que comunican y explican la revelación de Dios (como en Hch 13:1; 1Co 12:28; Stg 3:1). En los días de Pablo, esta “revelación” incluía las Escrituras hebreas (AT), la enseñanza de Jesús y la enseñanza de los apóstoles.11
B. La tarea de estas personas es la capacitación de los creyentes (vr. 12): Los versículos 12 a 16 hablan del propósito de estas personas dotadas en la iglesia.12
1. “Capacitar” (καταρτισμὸν): RV60 dice “perfeccionar”, pero la idea es capacitar a los santos. También se puede traducir “equipar”. “Los santos” somos todos los creyentes sin distinción. ¿Sobre qué es la capacitación?
2. “Para la obra del ministerio”: literalmente “para la obra de la diaconía” (εἰς ἔργον διακονίας). Estas personas con estos dones deben capacitar a todos los creyentes para realizar la obra del ministerio. ¡Todos formamos un equipo! Pero necesitamos la capacitación. ¿Cuál es el resultado esperado?
3. “La edificación del cuerpo de Cristo” (εἰς οἰκοδομὴν). Este término tiene que ver con Fortalecimiento, edificación, desarrollo, edificio, construcción13
C. La meta es la madurez de los creyentes (vrs. 13-14):
“Unidad de la fe”
“Conocimiento del Hijo de Dios”
“Madurez… la estatura de Cristo”
“Estabilidad” (vr. 14)
Aplicación: 1) Dios ha dotado a ciertos creyentes con las habilidades para capacitar a los demás creyentes. Así que la iglesia es un lugar de capacitación para el servicio, la diaconía. Esto está en el corazón del qué hacer de la iglesia, no es una idea bonita, ni algo opcional. La iglesia se ha convertido hoy día en un lugar de espectáculo, donde la gente llega a sentarse para presenciar “el show” que unos cuantos han preparado. No es le idea bíblica. Aquí nos preparamos para el ministerio, es decir, para servir a las personas. 2) Los creyentes debemos apreciar estos regalos que Dios hace a su iglesia, “los capacitadores”. Debe aprovecharlos para que pueda crecer a la estatura de Cristo y ser un creyente estable en la vida cristiana.
Pero, hay algo más que debemos hacer con los líderes que Dios ha dado a su iglesia…
III. Es deber de los creyentes seguir y honrar a sus lideres aprobados (Heb. 13: 7 y 17; 1 Tim. 5:17-19). Esto se practica en cuatro maneras:
A. Reflexionar sobre la vida de los líderes fieles (Heb. 13:7)
“vuestros guías” (ἡγουμένων, ptc. BJL, BLA): otras versiones traducen “pastores” (RV60); “dirigentes” (LP, BTX, NVI), incluso “líderes” (NTV. TLA). El término se refiere a los que están al frente de la iglesia. ¿Qué hacer con ellos? Lo primero:
“Acordarse” de ellos (μνημονεύω): tener en mente, pensar, hacer alusión14: para considerar su conducta y para imitarlos en su fe. ¡Qué gran responsabilidad para los líderes! ¡Inspirar con su vida a los creyentes! ¿Qué más debemos hacer con ellos?
B. Dejarse guiar por ellos (Heb. 13:17). Aquí se usa el mismo término del vr. 7.
“Obedecer” (Πείθεσθε, imp.): Todas las versiones lo entienden como “obedecer”. También puede entenderse como “escuchar”, “poner atención” y “ser un seguidor”. 15 Está en consonancia con el siguiente término que se usa “sujetaos” (ὑπείκετε). A menos que de evidencias dudosas claras, los creyentes deben seguir con respeto a sus líderes. Luego se nos da la razón:
“Ellos velan por vuestras almas”: ¡Vean qué responsabilidad tienen estas personas! El resultado de una iglesia que sigue a sus líderes es algo muy preciado para los pastores: hacer el ministerio con alegría y no con quejas.
C. Sostenerlos dignamente (1 Tim. 5:17-18)
D. Cuidar su reputación (1 Tim. 5:19).
Aplicación: ¿Cuál de estos deberes hacia los líderes podríamos estar desatendiendo o descuidando? Y, no menos importante, los que somos líderes, ¿nos estamos ganando este honor de ser recordados como ejemplos de vida, de ser seguidos, de ser sostenidos dignamente, de que nuestra reputación sea defendida?
I/C: Los líderes formemos con integridad a la iglesia para ser seguidos y honrados por ella.
Conclusión
La iglesia necesita líderes, personas espirituales y confiables que la guíen. Todos los creyentes debemos considerar llegar a ser parte de este grupo especial de personas que dirigen. Pero no es algo ligero. La expectativa es alta para ellos. Su carácter debe mostrar madurez, estabilidad y consagración verdadera al Señor. La iglesia hará bien en dejarse conducir si Dios les ha dado este tipo de líderes. Les deben respeto, consideración, apoyo y cuidado. Pero, todo esto se hace no por obligación, ni por interés, esto nace de un corazón agradecido y amante del Señor. Es la única manera en que nuestro involucramiento tiene valor real. Hermanos, ¿cómo estamos comportándonos como seguidores? Y, ¿qué clase de líderes estamos siendo?
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