Dos familias, dos vidas, dos destinos (1 Samuel 2:12-36)

 



 

Introducción: 

     ¿Cómo se manifiesta en nosotros la fidelidad a Dios, nuestra relación con él? Quisiera que esta mañana meditáramos en dos familias, dos vidas y dos destinos que encontramos en la Biblia. Busquemos, por favor, 1 Samuel capítulo 2. Aquí hay dos modelos de vida, hay dos familias y hay dos destinos. Cada uno de nosotros podemos encaminarnos por cualquiera de estos modelos. Debemos meditar y ser muy conscientes del camino por donde vamos. Veamos en 1er lugar que…

I. Es posible ser un alto líder espiritual y tener hijos impíos a la vez (vrs. 12-17)

A. Los hijos de Elí eran impíos y no conocían a Dios (vr.12)

1.      Elí era el sumo sacerdote de la nación

2.      Los hijos de Elí eran sacerdotes de Jehová (1:3)

3.      Pero eran impíos (lit. “hijos de Belial, que probablemente significa “sin valor”, “despreciable”), de ahí su significado de “inútil”, “sin valor”, “bueno para nada”. Pero también “perverso”, “destructor”, alguien muy malo. Es interesante porque el impío es un inútil para Dios, es alguien que no tiene nada para Dios, “ninguna consideración de Dios” (Bergen). La construcción tiene el efeto de igualar a Elí (el papá) con Belial, es decir, Elí era Belial. En la lit. intertestamentaria y en el NT es sinónimo de Satanás (D. W. Thomas, NDB).

4.      Tampoco conocían a Dios: el hebreo dice “y no conocían a Yahweh”. “Conocer a alguien en este contexto significa tener una relación. Cuando se refiere a Dios implica tener una relación de pacto con él, tener una amistad con él.

5.       El impacto del texto es que estos dos hombres eran sacerdotes de Dios, ellos eran los líderes del templo, ellos dirigían la vida espiritual de la nación. Ellos ministraban en el templo. Su trabajo era lo religioso, lo sagrado, ministrar al pueblo de Dios, sin embargo, eran impíos (“hijos de Belial”) y no conocían a Dios. Wowwwww!!

               B. Los hijos de Elí menospreciaban las cosas de Dios (vrs. 13-16).

1.      Ellos tomaban “al azar” de las ofrendas de animales que se traían al templo (13-14). Pero la ley era muy clara en cuanto a la porción que les correspondía a los sacerdotes (leer Levítico 7:30-34): su parte era el pecho y la espaldilla. Pero ellos seguramente rebuscaban lo mejor con el enorme tenedor y se lo quedaban.

2.      Ellos exigían al ofrendante carne con toda la grosura (vrs. 15-16). Pero estaba muy claro que la grosura pertenecía a Jehová (Lev. 3:16). Y era penado con la muerte el que no respetara esta regulación (Lev. 7:25). ¡Tomaban la porción que le correspondía al Señor!

3.      Ellos se portaban groseros y pedantes con las personas, exigiendo por la fuerza lo que ellos querían (vr. 16). Era una absoluta irreverencia a las ofrendas de Jehová, a su culto, a las cosas de Dios, a lo sagrado. Incluso los laicos mostraban mayor piedad que los sacerdotes al exigir que se diera primero la porción del Señor (Bergen).

4.      Ellos también fornicaban con las mujeres que acudían al templo (2:22).

 

C. Dios calificó como “muy grande”, el pecado de estos jóvenes “sacerdotes”. La razón es que los hombres menospreciaban las ofrendas de Jehová” (1:17).  “Los hombres” se refiere a los ofrendantes, a los adoradores, quienes, por las malas acciones de los sacerdotes estaban también menospreciando las ofrendas del Señor. El adorador se vuelve como su sacerdote. Las prácticas de estos jóvenes sacerdotes en el santuario de Silo eran totalmente extrañas e impías y representaban la decadente vida espiritual que llevaba la nación en el período de los jueces (Bergen, NBC). Si los sacerdotes (líderes, pastores) menosprecian así las cosas de Dios, las irrespeta, las trata como irrelevantes y profanas, ¿qué se puede esperar del resto?

 

Aplicación: uno puede ser muy religioso y a vez muy impío. Incluso uno puede ser parte de los oficiales, el liderazgo de la iglesia y al mismo tiempo ser un hijo de Belial. La posición o privilegio que uno ostenta no siempre es garantía de una vida consagrada a Dios.

 

Pero la historia continúa. Dios quiere mostrarnos el otro lado de la historia. De hecho, el autor quiere que los lectores notemos el gran contraste entre los hijos de Elí, y el hijo de Elcana y Ana.  Si bien hay hombres religiosos que son impíos a la vez, también Dios se prepara hombres que son religiosos de verdad porque es real lo que hacen, son genuinos con él, le conocen y le temen, le aman en verdad. Lo interesante es que, según el texto, los padres de la familia tienen mucho que ver en el destino espiritual de los hijos. Veamos entonces en 2o lugar que….

II. Padres piadosos producen hijos fieles, pero padres descuidados producen hijos impíos (vrs. 18-26)

               A. Samuel fue fiel a Dios porque tuvo padres piadosos (vrs. 18-21)

1.    Samuel aprendió a servir a Dios desde pequeño (18a)

2.    El Efod era la vestimenta especial y distintiva del sacerdote (18b): qué impacto tendría en la pequeña mente de Samuel verse con digna vestidura?!! La mención probablemente quiere indicar que era inusual que un niño tan pequeño fuera    aprendiz de sacerdote. Además, enfatiza el contraste con los hijos de Leví, ya que Samuel quería servir correctamente al Señor, incluso con su vestimenta (The Story of God Bible Commentary: 1 & 2 Samuel, Paul S. Evans).

3.    Sus padres estaban al cuidado de sus necesidades (19a)

4.    Los padres continuaban siendo fieles a Dios (19b)

5.    La bendición de Dios estaba con la familia (vrs. 20-21)

6.    Samuel crecía delante de Jehová (21b)

               B. Los hijos de Elí fueron impíos porque su Padre fue descuidado (vrs. 22-25)

1.    Elí era viejo y aunque reprendió a sus hijos, fue descuidado y flojo (vrs. 22-25a)

Él los reprendió, pero los dejó en su cargo sacerdotal. Según la ley ellos no solo debían ser quitados del sacerdocio, sino que estaban bajo delitos capitales: violaban la ley ritual y cometían inmoralidades sexuales con las mujeres que servían en el santuario de Silo (Evans). Con su flojera como padre, Elí demostraba que honraba más a sus hijos que a Dios (cp. vr. 29, Evans). Esto se confirma en 3:13: Elí no los había estorbado por sus pecados: el verbo allí significa: desanimar, palidecer, reprochar.

2.     Cuando la fruta está podrida, ya no hay remedio (25b): ellos no oyeron la reprensión tardía, endeble y permisiva de su padre. “Dios quería que murieran”.

   C. En contraste, el hijo de Elcana y Ana seguía creciendo (vr. 26)

¡El contraste que el autor quiere lograr es evidente!: Mientras “todo el pueblo” da mal testimonio de los hijos de Elí (vrs. 23-24) y Dios “quería que murieran”, el joven Samuel “crecía en gracia y estatura para con el Señor y para con los hombres”.

 

Aplicación: ¿A cuál de estas dos familias queremos que se parezca la nuestra? ¿Cómo estás ayudando a tus hijos a ser temerosos de Dios? ¿Qué es el ejemplo que ellos ven en ti? ¿Por qué los hijos de Elí llegaron a ser tan impíos? La respuesta del texto es que él fue un padre permisivo, con ellos. Él sabía de sus malos pasos y no los corrigió. Cuando lo quiso hacer era tarde. Padres, ¿hay algo qué considerar aquí? Por el otro lado, Samuel veía a sus padres continuar llegando cada año al santuario, mostrando su devoción a Dios. Los hijos necesitan ver una constancia inquebrantable de sus padres con los asuntos de Dios, su asistencia consistente a la adoración, necesita verlo orando, con la Biblia en la mano y sobre todo, actuando con temor de Dios en todos sus asuntos cotidianos. Sin esto, todo lo demás se viene abajo y los hijos lo notarán con un realismo brutal y dirán o pensarán: “hipócrita, muy religioso pero gritón, mentiroso, injusto, patán no quiero esa farsa”. 

Vemos para terminar que los destinos de los hijos de Elí y el del hijo de Elcana y Ana serán muy diferentes.

III. Dios disciplina a los impíos, pero honra a los que le honran (vrs. 27-36)

               A. Dios quitará del sacerdocio a la familia de Elí porque le menospreciaron (vrs. 27-34)

               B. Dios levantará a Samuel como su siervo fiel (vrs. 35-36; 3:19-21).

I/C: Nuestros actos manifiestan nuestra realidad con Dios, la fidelidad es recompensada, pero la impiedad es castigada.

Conclusión 

Los autores de los libros de Samuel han presentado un contraste brutal entre dos familias. Una es familia común, normal, laica, pero devota a Dios. En una época (la de los jueces) de mucha decadencia en la vida espiritual del pueblo, esta familia es adoradora fiel. El padre sube desde lejos al santuario con su familia (su poligamia es reflejo de la decadencia generalizada y la suya propia). La madre es una mujer mucho más positiva en la historia, por sus anhelos, su búsqueda del Señor, su impresionante oración tan teológica (2:1-10), la entrega de su hijo al servicio de Dios, sus posteriores cuidados para con él. En la otra familia la madre ni siquiera se menciona, solo el padre Elí. Pero esta familia no es laica, es la familia del principal sacerdote del pueblo, el Sumo sacerdote. Es la principal familia de la nación. Los hijos también son sacerdotes que ministran en el santuario de Silo, sus conductas son diametralmente opuestas a la de Samuel, que es un asistente de sacerdote. Ellos menosprecian al Señor y ni le conocen. El padre los ha descuidado demasiado, la madre no aparece, ellos se han convertido en unos inútiles para Dios, tanto que él decide terminar con sus vidas. Hoy día probablemente estás construyendo o destruyendo las futuras vidas de tus hijos. Todo depende de lo honesto, autentico, fiel y comprometido que eres en tu relación con Dios.

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